Emma

"Amaba el mar solo por sus tormentas, y la vegetación únicamente cuando crecía dispersa entre las ruinas. Necesitaba extraer una especie de beneficio personal de las cosas y rechazaba como inútil todo lo que no le prometiera una satisfacción inmediata; pues su temperamento era más sentimental que artístico, y lo que buscaba eran emociones, no paisajes."

Gustave Flaubert: "Madame Bovary", 1856.