Hay lugares a los que vuelves constantemente y para nosotros, uno de ellos, es el Reino Unido.
Hace unos tres años, en un viaje que hicimos, un amigo nos habló del National Trust y a partir de esa conversación nació nuestra obsesión por esta organización que se dedica a gestionar y proteger monumentos históricos, edificios emblemáticos y espacios naturales de gran valor. Ahora, siempre que vamos, nos acompaña nuestro pasaporte y como no, nuestra cámara.

No son solo los jardines, los edificios, es todo lo que engloba estar en uno. La cafetería con su sopa del día, las librerías de segunda mano y por supuesto toda la amabilidad de cada uno de los trabajadores, siempre dispuestos con una sonrisa a explicarte dónde te encuentras.
En esta ocasión, volamos a Bristol y visitamos diferentes lugares por Somerset. Uno de los que más nos impresionaron fue Tintinhull Garden. Lleno de flores, belleza y tranquilidad.


Pero si Tintinhull nos llenó de flores y calma, nuestra siguiente parada nos trasladó a otra época. Como nuestra obsesión es real, intentamos cada día visitar al menos dos lugares, y uno de los que también nos cautivó fue una espectacular mansión victoriana rodeada de extensos jardines: Knightshayes Court.


Y la lista podría seguir. Al final, esa belleza que perdura y ese cuidado por lo importante, es exactamente lo que buscamos transmitir en cada pieza que creamos.
